El dominico blanco

17,00 

El dominico blanco. Los seres humanos hablan con palabras; el sueño, con imágenes vivas. El hecho de que abracen sucesos del día ha inducido a muchos a creer que los sueños carecen de sentido.
¡Y por ello no se les concede ninguna atención! Entonces el órgano soñador se atrofia como se atrofia un miembro olvidado, y enmudece un valioso guía… El puente que conduce a otra vida mucho más valiosa que la terrena se derrumba.
El sueño es el sendero entre la vigilia y la somnolencia; también es el sendero entre la vida y la muerte…

ISBN: 978-84-95427-92-8

N.º páginas: 290

Formato: 13 x 21 cm

 

 

 

Categoría:

Los seres humanos hablan con palabras; el sueño, con imágenes vivas. El hecho de que abracen sucesos del día ha inducido a muchos a creer que los sueños carecen de sentido.¡Y por ello no se les concede ninguna atención! Entonces elórgano soñador se atrofia como se atrofia un miembro olvidado, y enmudece un valioso guía… El puente que conduce a otra vida mucho más valiosa que la terrena se derrumba. El sueño es el sendero entre la vigilia y la somnolencia; también es el sendero entre la vida y la muerte.
El dominico blanco. Con estas sinceras y universales palabras arranca el espeluznante y Toda la obra de Meyrink, mayusucula y ma-
gistral, gravita terriblemente humana por terrenos que pertenecen a lo prohibido y a lo terrible, a la especulación
metafisica y a un mundo maldito y oculto que habita salvaje en nuestros más oscuros sueños. Es, la de Meyrink,
una obra compleja, una muestra feroz de la autentica creatividad, una piedra angular, filosa y multipolar, de la
literatura universal.
El dominico blanco, por su compleja trama, por su estilo preciso y contundente, es considerada la obra magnadel escritor austriaco, hallandose en estas páginase los mejores pasajes de toda su inigualable trabajo literario. Adentrense con cuidado en estas páginas, alli les espera el Dominco blanco, su historia, su misterio, que es al fin de cuentas, el de todos nosotros.

biografia

Gustav Meyrink nació en Viena el 19 de enero de 1868, fruto de la relación extramatrimonial entre su padre, ministro del rey de Wurtemberg, y una actriz de segunda fila. Fue banquero, traductor y escritor.

Una profunda crisis existencial hizo que a la edad de 24 años tratara de suicidarse. En el momento en que se disponía a pegarse un tiro, alguien introdujo por debajo de su puerta un opúsculo titulado La vida postrera. Perplejo ante la coincidencia, comenzó a interesarse por la fenomenología de lo oculto y el esoterismo.

Su nombre figuró en las listas negras de los nazis, y sus libros fueron prohibidos durante el Tercer Reich. Fue asiduo a los círculos esotéricos de Praga, Munich y Viena. Practicó el yoga y estudió la alquimia. También se dedicó a la videncia.

En 1915 escribió El Golem, oscura fábula de la que se venderían más de 150.000 copias. Es autor, también, de la novela El rostro verde, y de las colecciones de cuentos Murciélagos y La esfera negra. Su obra se caracteriza por utilizar material folclórico tradicional revisitándolo y dándole una perspectiva simbolista y esotérica, en la que se puede observar influencias alquímicas, cabalísticas, budistas o masónicas. Sus temas más recurrentes son el sueño como umbral a distintas dimensiones, el doble y la amada idealizada.

El dominico blanco, publicada en 1921, es una de las obras fundamentales del género fantástico, en su vertiente ocultista y esotérica. Previamente, en 1915, Meyrink había publicado la novela que lo convertiría en un autor reconocido y de culto: El Golem.

 

el viaje espiritual de un joven, un “ser invisible” cuya fascinante aventura nos es narrada a través del Autor. Cristóbal Palomar –ese es el nombre del invisible protagonista– ha sido adoptado por un personaje un tanto extravagante, el barón Von Jöcher, farolero de la ciudad, cuyo antepasado había recibido el título de nobleza a causa de su oficio. La relación con el barón le abre a Cristóbal un camino situado en los límites del sueño y de la realidad, poblado de enigmas, por los que transita desde el espectro de un dominico blanco hasta la misteriosa figura de la cabeza de la Medusa.

 

El Dominico Blanco, una de las grandes novelas de Gustav Meyrink (1868-1932), es también una de sus obras más vinculadas al esoterismo y el ocultismo. El libro nos ubica en la ciudad de Wasserburg, Bavaria, un sitio rodeado de colinas y por el río lnn; y describe la evolución de un héroe, quien, guiado por diferentes figuras místicas, entre las que se encuentra el pálido espectro de un dominico y el espíritu de su amada, huye de los materialismos en busca de lo trascendental. El Dominico Blanco posee un fuerte simbolismo esotérico; pero, a pesar de su hermetismo, la novela puede seguirse sin mayores problemas. Su núcleo puede resumirse como una búsqueda de la trascendencia y de verdadera individualidad, la cual no tiene nada que ver con el aislamiento o el cultivo del yo, sino con una amplitud hacia el universo y sus extraños caprichos. En esta extraña obra se desarrolla el viaje espiritual de un joven, cuya particularidad es la invisibilidad, quien es adoptado por el barón Von Jocher. Este vínculo expande para el joven una realidad poblada de misterios, de enigmas, en las fronteras del sueño.

 

el lenguaje de Meyrink, aun en los momentos más esotéricos, es poético en un grado superior. Es como estar viendo piedras preciosas por escrito, y creo que la comparación es acertada. En varios momentos de “El dominico blanco”, novela que acabo de leer, y en algunos de sus relatos, demuestra una afición por estas (aunque es probable que con algún significado oculto).

 

Toda la familia de Christoph con sus antepasados viviendo en una casa donde cada descendiente crea un piso nuevo más alto y se muda a él. Su vecino que se dedica a hacer ataúdes, la mujer de este y su amante (y embaucador) Paris. La ciudad misma donde se desarrolla la acción con ese río fundamental para la historia. En la introducción de mi edición John Clute nos dice que Meyrink fue traductor al alemán de Dickens y esto se ve especialmente en estos personajes.

Caso aparte es Ofelia, la amada del protagonista. Es el objeto de dominio de su madre sobre su honradísimo padre el fabricante de ataúdes. Obligada a ser actriz, encarnando a la “Ofelia” de “Hamlet”, muerta en un pasaje increíble y maravilloso. Curiosamente se suicida pero este suicidio tiene paralelismos totales con la muerte del personaje de Shakespeare y sobre todo con el cuadro de John Everett Millais (1829-1896). Es encontrada en el río por Christoph que la entierra y lleva su amor más allá de la muerte.

 

Meyrink busca en las ocultas potencias del alma, en el ambiente de los sueños y pesadillas; Meyrink indaga acerca del drama esencial del hombre. La misión del escrito es para él, la de explorador de los misterios, investigador de las zonas inexploradas de la psiquis, develador del destino humano. Se acerca así a las leyendas populares, a los ritos antiguos, a las doctrinas secretas de todos los tiempo y esclarece a través de ellas el drama profundo del hombre. Según el gran psicólogo, C. G. Jung, Meyrink es uno de los autores que con mayor profundidad hayan expresado los complejos del inconsciente colectivo.

 

El Dominico Blanco es la obra más esotérica de Gustav Meyrink -autor de la famosa novela El Golem-, un lírico e intenso relato onírico en el que afloran sus profundos conocimientos sobre el Tao. Una historia que se desarrolla por completo en una mística versión de la ciudad de Wasserburg, elevada sobre un promontorio que rodea por tres lados el río Inn. La novela describe el viaje espiritual de un «ser invisible» llamado Christoph Taubenschlag , quien se expresa a través de la pluma del Autor. De este modo Christoph nos relata como -guiado por su excéntrico padre, el barón von Jocher, ciudadano ilustre y farolero honorario de la ciudad; el Padre Fundador, su lejano antepasado; la protectora presencia de Ofelia, su amada muerta; y la misteriosa figura del Dominico Blanco- logró escapar a la figura ominosa de la «cabeza de la Medusa», convirtiéndose en la «copa del árbol» y uniéndose así «a la cadena invisible que se extiende hasta el infinito». «Meyrink luchó por llegar a resolver los intrincados problemas del hombre y de la eternidad, intentando pene-trar en los abismos más profundos de la humanidad y de su propia alma y destino.» Hermann Beckh

 

 

 

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “El dominico blanco”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te recomendamos…

Carrito de compra
Scroll al inicio