Políticas de la Memoria. HP46

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Historia del presente 46. Políticas de ma memoriavUna de las paradojas más claras de nuestro tiempo se muestra en la dificultad por encontrar un proyecto colectivo que no haya perdido fuerza o no se haya desvanecido en un presente, que se aferra, cada vez más, a elementos tradicionales de identidad

HISTORIA DEL PRESENTE 46 2025/2

EXPEDIENTE: POLÍTICAS DE MEMORIA.

 Presentación, Gutmaro Gómez Bravo

 Al-Andalus en los pedestales. memoria nacional, memoria frustrada y memoria populista, Ana Isabel Carrasco Manchado.

 Deportación y holocausto: reconocimiento y memoria de la deportación de españoles a campos nazis, Diego Martínez López.

 Arqueología, mapas de fosas y exhumaciones. El caso de Castilla La Mancha, Ainhoa Campos Posada

 Políticas de memoria en España: modelos y particularidades (1975-2025), Gutmaro Gómez Bravo

EGOHISTORIA

Cuatro décadas de investigación sobre el franquismo. Conversación con Carme Molinero, por Pau Casanellas, Miguel Díaz Sánchez y Jordi Sancho Galán.

PASADO DEL PRESENTE

El auge del autoritarismo: el caso de Rumania, Adrian Florin Tudorica

MISCELÁNEA

El Consejo Económico y Social en España (1975-1992): un invento europeo al servicio de la concertación. Rodrigo de la Torre MuñozConstruir sobre los escombros del eurocomunismo: el PCE y el PCI en los años 80. Miguel Ángel Roldán TorreñoLas relaciones España-Cuba (1959-1970). Entre el internacionalismo revolucionario, las actividades de contraespionaje y el pragmatismo diplomático. Miguel Morán Pallarés

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Cultura.

 

Presentación

POLÍTICAS DE MEMORIA

Presentación

Una de las paradojas más claras de nuestro tiempo se muestra en la dificultad por encontrar un proyecto colectivo que no haya perdido fuerza o no se haya desvanecido en un presente, que se aferra, cada vez más, a elementos tradicionales de identidad. En este contexto propicio para la interpretación partidista del pasado, el revisionismo ha ganado fuerza e influencia en la opinión pública, banalizando los grandes acontecimientos del siglo XX y, en especial, sus peores dictaduras. No importa que se oculten o no se aporten datos: al rebajar el nivel de destrucción y represión que alcanzaron estas dictaduras y disfrazarlo de normalidad, rompen con el origen y el propio concepto de Derechos Humanos asentados tras la II Guerra Mundial; atacan, precisamente, la base de la razón democrática moderna. De ahí la importancia de mantener vivo en el debate y en el imaginario público «lugares de memoria», como los definió el recientemente fallecido Pierre Nora, que con el paso del tiempo se han erigido en una crítica a la persistencia de prácticas totalitarias. Gracias a esa dimensión crítica, didáctica y moral, la memoria ha llegado a determinados ámbitos mucho más allá que la propia política, jugando un papel fundamental en la lucha contra el mal de nuestro tiempo, sobre todo en este corto siglo XXI en el que las guerras, los genocidios, las torturas… siguen haciendo muy difícil constatar cualquier progreso.

El debate, en definitiva, sigue estando muy presente en la vida pública, tras el que se observa una fuerte división ideológica, que puede palparse desde hace tiempo en España como en, prácticamente, todo el mundo. Para una parte de la sociedad, recordar la dictadura es un deber y uno de los derechos civiles más importantes, mientras que, para otro gran sector, la función de la dictadura fue claramente positiva en materias como el orden público o la economía. Las posturas son casi siempre irreconciliables y manifiestan el efecto de memorias enfrentadas. El caso español presenta prácticamente todas las características descritas para definir las pautas y modelos de memoria del siglo XX, pero presenta algunas peculiaridades importantes, como trata de mostrar el siguiente dosier. La memoria, por todas estas y otras razones, sigue en el centro del debate público. Más allá del desarrollo, evolución y balance del intenso proceso de transformación que han sufrido los estudios teóricos sobre la materia, se plantea conocer cuáles han sido las principales experiencias y resultados en la aplicación de políticas concretas en el campo de la memoria, especialmente desde el ámbito educativo universitario en las dos últimas décadas. Las páginas siguientes pretenden servir, pues, desde diferentes ángulos, de balance y reflexión en torno a lo realizado y practicado en estas y otras áreas no siempre conexas. Se centra, por ello, en promover y avanzar en la normalización de un debate entre la historia, la memoria y las ciencias sociales, que no siempre ha sido abordado con la tranquilidad y la objetividad necesarias en la España actual. Un “deber” que parte de la responsabilidad de afrontar el papel del pasado en el espacio público, entendido como un vehículo educativo y didáctico para las siguientes generaciones. El objetivo no es otro que trazar, desde el trabajo académico, las líneas de actuación que pueden servir a la sociedad futura. Por eso se plantean cuatro estudios de caso que creemos bastante significativos de este enfoque.

En primer lugar, se analiza la evolución a través de la transmisión del pasado medieval en la España reciente. Entre las narrativas nacionales que inventaron un pasado para la nación “España”, se encuentra la Reconquista, un relato que incide en la guerra santa contra el Islam. Su persistencia e intensificación en la época franquista y el no cuestionamiento en la época democrática han conllevado la extrema dificultad de establecer y consolidar vínculos positivos con la cultura de la sociedad andalusí, que habitó y gobernó la mayor parte de la península ibérica durante varios siglos. Si bien en los años 80’-90’ del siglo XX las medidas educativas y las iniciativas autonómicas parecían atenuar las diferentes valoraciones de lo cristiano frente a lo andalusí, en el siglo XXI, con el retornar de las derechas extremas, se ha regresado también a la exaltación de la Reconquista, pero con una violencia discursiva que incurre en la criminalización de un pasado andalusí, abocando a la cultura y al legado islámico en España a un ostracismo de consecuencias inciertas para la convivencia social. Se analiza este tránsito de lo que empezó siendo “memoria nacional” para convertirse en “memoria populista”.

En segundo lugar, se analiza un caso distinto para tratar de ejemplificar otro modelo de memoria pública que se desarrolla en España: el llamado “holocausto español”, con el reconocimiento y memoria de la deportación de los españoles a los campos nazis. El 16 de febrero de 1946 se reconoció por primera vez a nivel internacional el estatus de refugiados a todas las personas que tuvieron que abandonar España como consecuencia de la guerra civil española y la propia dictadura franquista. Los supervivientes españoles a los campos de concentración nazi fueron así mantenidos en un limbo jurídico y asistencial hasta más de dos años después de la liberación, dos años en los que fueron forzados a iniciar la reconstrucción de sus vidas en un frágil estado de abandono. Marcados por el trauma y la imposibilidad de regresar a sus casas, iniciarían un incierto camino de exilio en el que no solo trataron de reconstruir sus vidas, sino también contribuir al recuerdo del horror vivido. En España, la pervivencia de la dictadura franquista imposibilitó el reconocimiento de la deportación española hasta 1975, por lo que toda actividad de recuerdo hubo de ocultarse, habiendo que esperar hasta pasada más de una década de la muerte del dictador para ver los primeros actos de oficialización. Mención aparte merece el Holocausto, apenas incorporado al caso español por la historiografía y la bibliografía especializada.

En tercer lugar, se describe uno de los aspectos que mayor desarrollo e impacto han tenido y que, sin duda, simbolizan en el caso español: la exhumación de las fosas comunes, que se ha convertido en el epicentro de las políticas de memoria públicas. Una gran parte de las víctimas de la represión franquista fueron enterradas en fosas situadas en cementerios, parajes aislados y cunetas de carreteras. Se desarrolla aquí el estudio de las fosas de un espacio concreto, el actual territorio de Castilla-La Mancha: examina su localización y características y analiza las distintas situaciones que han atravesado desde la guerra civil y la posguerra. Puede así determinar cuáles han sido intervenidas, señalizadas y dignificadas y cuáles siguen estando aún intactas. Con ello se pretende arrojar luz sobre unos enterramientos que el régimen franquista quiso mantener en el silencio y que numerosas investigaciones han rescatado desde la Transición hasta nuestros días. Un modelo de investigación necesariamente interdisciplinar que plantea distintas cuestiones metodológicas comparativas con otros modelos y territorios.

Por último, se realiza un recorrido por las políticas de memoria hasta nuestros días, haciendo especial énfasis en la relación con el relato histórico construido por la dictadura franquista. El proceso de Transición sentó las bases para restablecer un marco de convivencia plural, pero la cuestión de la memoria no se abordó desde la política oficial más allá del marco local. Habría que esperar más de treinta años para que se volviera a debatir, y, finalmente se aprobara, un proyecto de Ley sobre la Memoria Histórica. Un proceso lento y paralizado que tendría una nueva dimensión con la ley 20/2022. La dictadura terminó, pero en lugar de una onda expansiva como la que reflotó la sociedad de posguerra europea, España tuvo que enfrentarse a una fuerte crisis económica. En ese contexto quedó enmarcada la Transición a la democracia, algo que, unido al propio desarrollo político y legal del proceso, dificultó las posibilidades de consolidar una memoria colectiva, positiva e integradora. El precio de la guerra civil y de la dictadura fue el olvido y el desconocimiento de nuestra propia Historia. Pero, para muchas otras familias que no habían podido dar sepultura a los suyos, seguía siendo un verdadero trauma. Unas no sabían dónde estaban, seguían desaparecidos, pero otras en cambio, llevaban cuatro décadas sabiendo que sus restos estaban en fosas localizadas y conocidas por todo el pueblo. Se plantea un enfoque de aproximación, por tanto, de lo público a lo privado, desde el comienzo de la democracia hasta la actualidad, tratando de reivindicar la memoria familiar como objeto y fuente de estudio.

 

Gutmaro Gómez Bravo

Universidad Complutense de Madrid

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