Considera cualquier asunto bajo distintas perspectivas, y observa con atención antes de formarte una opinión.
Esfuérzate por comprender adecuadamente el sentido de lo que oyes. Mantén la calma, y no habrá nada que armonice más poderosamente corazones y voluntades. Actúa con justicia en todas tus relaciones. Concéntrate completamente en lo que estés haciendo.
Cuando hables, sé sincero y veraz, y que tu lengua sea fiel intérprete de tu corazón. En circunstancias difíciles, elige bien a quién pedir consejo. Cuando te encolerices, piensa antes en las funestas consecuencias de la venganza.
Cuando proyectes enriquecerte, no pierdas de vista la justicia.
Las palabras imperecederas de Confucio han atravesado el tiempo como una luz serena que orienta la conducta humana. Transmitidas por sus discípulos y preservadas en los antiguos textos de la tradición confuciana, estas enseñanzas continúan dialogando con el corazón y la conciencia de cada época.
Deseamos que estas páginas sean para el lector no solo memoria de una sabiduría antigua, sino invitación viva a la rectitud, a la benevolencia y a la armonía personal y social, ya que como el propio Confucio nos enseñó:
Aprende a vivir bien y sabrás morir bien.
Autor
Confucio, nacido como Kong Qiu en el estado de Lu, en el año 551 a. C., fue el pensador que cimentó buna parte de la identidad cultural de China. Su vida estuvo marcada por la disciplina, el estudio y una pasión inquebrantable por el conocimiento. Su filosofía surgió como respuesta al caos político del final de la dinastía Zhou, en especial durante el período de Primaveras y Otoños. Confucio propugnaba que la armonía social no se lograba mediante leyes severas, sino a través de la virtud individual y el ejemplo moral de los gobernantes.
Tras desempeñar diversos cargos públicos en su estado natal y no lograr impulsar las reformas deseadas, emprendió un largo exilio, recorriendo distintos estados para difundir sus ideas sobre la justicia, la rectitud y el respeto a la tradición. De regreso a Lu, se dedicó por entero a la enseñanza, fundando una escuela abierta a alumnos de diferentes clases sociales. Sus enseñanzas, recopiladas posteriormente por sus discípulos en Analectas, se basan en el concepto del ren (benevolencia o humanidad) y la piedad filial como fundamentos del orden social.
Aunque murió en el año 479 a.C. convencido de que su labor había fracasado, el confucianismo se convirtió en el código ético y político que rigió el Imperio Chino durante más de dos mil años, consolidándose como uno de los legados intelectuales m
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