¿Qué es realmente una IA?
¿Simplemente un conjunto de algoritmos más evolucionado que los que habitualmente estamos acostumbrados a usar, o se trata, por el contrario, de una versión avanzada de nuestro cerebro en formato electrónico?
El ser humano se halla, hoy, en el umbral de una tercera revolución, de mayor relevancia, probablemente, que los dos grandes hitos que le han precedido en la historia de la humanidad: la Revolución agrícola y la Revolución Industrial.
Este volumen es un ensayo sobre la IA, pero también, y fundamentalmente, sobre la inteligencia en general. Partiendo de la inteligencia animal, analiza la inteligencia humana, la más extraordinaria de todas, ya que el funcionamiento de nuestro cerebro es la madre de todas las redes neuronales, el modelo en el que se basan y al que tratan de emular las redes artificiales, base de la Inteligencia Artificial.
En sus páginas no hallarán los lectores respuestas definitivas, sino una invitación a explorar ese emocionante universo de la inteligencia en todas sus formas, donde no solo se exponen los fundamentos científicos y tecnológicos de la IA, sino que se plantean cuestiones no solo éticas, sino prácticas y funcionales, de trascendental importancia para ayudarnos a reflexionar sobre nosotros mismos y sobre nuestro futuro como especie en esta crucial encrucijada.
IA. El regalo de los dioses
21,00 €
IA. El regalo de los dioses. Este volumen es un ensayo sobre la IA, pero también, y fundamentalmente, sobre la inteligencia en general. Partiendo de la inteligencia animal, analiza la inteligencia humana, la más extraordinaria de todas, ya que el funcionamiento de nuestro cerebro es la madre de todas las redes neuronales, el modelo en el que se basan y al que tratan de emular las redes artificiales, base de la Inteligencia Artificial.
Autor: César Alcalde
ISBN: 978-84-17726-84-3
Páginas: 275
Tamaño: 15×23
Autor
César Alcalde Blanco (Madrid 1971) es licenciado en Física Teórica por la Universidad Autónoma de Madrid, aunque gran parte de su carrera profesional la ha desarrollado como ingeniero de software en aplicaciones críticas de control de tráfico para diversas ciudades, y sistemas de tarificación en redes de telefonía. Ha cursado, asimismo, dos años de Ingeniería Informática de Sistemas en la UNED.
Gran aficionado a la historia (tiene varias obras inéditas relativas a esa disciplina), y apasionado del conocimiento y la tecnología, ha encontrado en la Inteligencia Artificial un terreno fascinante donde convergen la lógica, las matemáticas, la imaginación, la ciencia ficción, la utopía, la distopía e, incluso, el futuro mismo de nuestra sociedad.
Presentación
¿Qué es realmente una IA?
¿Simplemente un conjunto de algoritmos más evolucionado que lo que estábamos acostumbrados? ¿O realmente es algo más que eso, es una versión avanzada de nuestro cerebro en formato electrónico?
Veremos ambas formas de inteligencia:
la biológica, que procede de un proceso evolutivo, y
la artificial, fruto de un cuidadoso diseño. Intentaremos ver sus semejanzas y diferencias. Evolución y diseño puestos frente a frente..
La Inteligencia Artificial, también conocida como IA… Hasta hace menos de tres años casi nadie sabía qué era eso, casi nadie había leído nada sobre eso, salvo quizás en algún relato, novela o película de ciencia ficción. Y, de repente, se ha convertido en un tema estrella, un tema que está en boca de todos, en todos los periódicos, informativos, etc.
La IA se ha convertido en una revolución tecnológica como hacía mucho que la humanidad no había vivido, comparable, por ejemplo, a la invención de la electricidad. Un buen símil, sin duda, porque la irrupción de la electricidad no fue algo rápido y sencillo, como mucha gente de hoy día puede pensar. Nada de eso. Desde la invención de la bombilla por Edison, en 1879, en un primer momento se usó la electricidad para iluminar algunas calles en las ciudades más pioneras; luego, en la década siguiente, aparecieron las primeras centrales eléctricas, y las redes de distribución eléctricas fueron lentamente expandiéndose por las ciudades de los países más desarrollados. No obstante, tardó unos veinte años en generalizarse. Y hoy, la electricidad está presente en todas las parcelas de nuestra vida.
Estamos asistiendo al nacimiento de una revolución, que en algo más de dos años ya está en boca de todos, y está siendo utilizada, de una manera u otra, por cientos de millones de personas en todo el planeta. Desde modelos que pueden generar imágenes, vídeos y textos complejos hasta sistemas capaces de diagnosticar enfermedades con precisión médica, el progreso de la IA en los últimos años ha sido tan acelerado que apenas alcanzamos a comprender su potencial completo. Dentro de diez años, no digamos veinte, no me atrevo a predecir hasta qué punto nuestras vidas dependerán de ella en todos los ámbitos imaginables. Sin duda, va a ser una revolución más rápida que la irrupción de la electricidad en nuestras vidas, y quién sabe si incluso más profunda aún.
Hoy día, todo el mundo ha oído hablar de la IA, a nadie le suenan extrañas ya estas siglas, pero ¿cuánta gente sabe realmente cómo funciona una IA, de qué manera consigue tener, o aparentar, esa inteligencia y conocimiento? No me refiero a un conocimiento profundo (eso se lo dejamos a los ingenieros que trabajan con ella). Empleando otro símil, todo el mundo sabe, hasta cierto nivel de detalle, cómo funciona un coche. Es decir, sabe que tiene un motor compuesto por unos cilindros donde se quema el combustible (gasolina o gasóleo), y que esa combustión genera unos gases que por la presión que ejercen, hacen moverse unos pistones a lo largo de los cilindros, que a su vez mueven un cigüeñal, convirtiendo el movimiento lineal de los pistones en un movimiento circular, que es trasladado a las ruedas, pasando por una caja de engranajes que es la caja de cambios. Simplemente una idea más o menos básica de cómo funciona, que todo se debe, al fin y al cabo, a unos procesos físicos perfectamente comprensibles, que no hay ninguna «magia» que haga moverse las ruedas al pisar el acelerador.
Naturalmente, si nuestro coche deja de funcionar lo llevamos al taller, donde unos mecánicos con un conocimiento profundo sobre motores serán capaces de arreglar la avería. Me refiero a ese tipo de conocimiento ¿Cuánta gente tiene un conocimiento, aunque sea somero, básico, de cómo una IA es capaz de hacer lo que hace? Pues yo diría que muy poca, en realidad. Por mi experiencia personal al menos, un porcentaje realmente pequeño de la gente que usa regularmente alguna aplicación de IA sabe qué es una red neuronal y cómo una de esas redes es capaz de acumular conocimiento y aprender con la experiencia. Es una carencia que voy a tratar de ayudar a corregir porque, a mi modo de ver, después de la Revolución Agrícola y la Revolución Industrial,nos hallamos ante la siguiente revolución tecnológica más importante de la historia de la humanidad, y la estamos viviendo justo ahora, hoy mismo.
Una buena muestra de lo profundamente que va a afectar a nuestras vidas esta revolución, y de lo poco que sabe la mayoría de la gente sobre ella y su potencial, es que el año pasado, 2024, el premio Nobel de Química le fue otorgado a una IA. Sí, así es. ¿Cuánta gente sabe esto? Diría que no mucha. En realidad, una IA no es una persona que pueda ser beneficiaria de un premio como ese. El premio se lo otorgaron a Demis Hassabis y John M. Jumper (compartido con David Baker), investigadores de la empresa de inteligencia artificial DeepMind de Google, por el desarrollo de la IA llamada AlphaFold, un modelo de inteligencia artificial capaz de predecir con alta precisión la estructura tridimensional de las proteínas a partir de su secuencia de aminoácidos. Una proteína es una molécula gigantesca y enormemente compleja, que según las fuerzas que sienten entre sí los miles de átomos que la componen, se pliega de una manera u otra. Para hacerse una idea de lo que significa esto, en los últimos 60 años, el trabajo de miles de científicos ha servido para predecir la estructura de unos cuantos miles de proteínas. Hacer esto con una sola proteína podía ser perfectamente la tesis doctoral completa de un biólogo. Una vez que AlphaFold fue entrenada para esta tarea, predijo certeramente la estructura de 200 millones de proteínas, la casi totalidad de las que existen en la naturaleza. Un avance espectacular para la medicina, que sin IA habría llevado siglos conseguir. Este es el orden de magnitud de la ola que está a punto de caer sobre nosotros.
En esta obra vamos a tratar de arrojar un poco de luz sobre esto. Pero no nos vamos a centrar solo en el concepto de IA, sino que intentaremos ir más allá. Este volumen pretende ser un ensayo sobre la inteligencia en general. Haremos un apasionante viaje sobre la inteligencia animal, en sus individuos más simples, hasta los más complejos, alguno de los cuales incluso podría tener una inteligencia comparable a la nuestra. Estudiaremos también, ¡cómo no!, la inteligencia humana, la más extraordinaria de todas las inteligencias. Veremos cómo funciona nuestro cerebro, la madre de todas las redes neuronales, el modelo en el que se basan y al que tratan de emular las redes artificiales. Y, por supuesto, nos ocuparemos con cierta profundidad y detalle de las redes neuronales que implementan lo que llamamos Inteligencia Artificial, explicando de una forma amena cómo funcionan, cómo son capaces de hacer lo que hacen, cuál es el estado actual del arte, y hasta dónde pueden llegar, si es que tienen realmente límites…
Es probable que la parte más interesante la constituya la comparación entre la inteligencia humana y la artificial. Al fin y al cabo, inteligencia es mucho más que resolver correctamente un problema de matemáticas (por complejo que sea), hacer un resumen de un vídeo, pilotar un avión, o desarrollar un código en cualquier lenguaje de programación.
Hay dos capacidades que están íntimamente ligadas a la inteligencia superior, como la humana o la de algunas especies animales. La primera es la consciencia, la capacidad de ser consciente de uno mismo ¿Puede una IA suficientemente avanzada ser consciente de sí misma, llegar a tener la experiencia subjetiva de «sentir»? ¿Llegar a pensar que ella misma es un ser único, y que no desea, por lo tanto, bajo ninguna circunstancia, dejar de existir? Lo veremos. La segunda de ellas es la capacidad de sentir. Los seres biológicos con los cerebros más complejos podemos «sentir» una sucesión muy completa de sensaciones y sentimientos: odio, ira, amor, alegría, tristeza… Podemos ser egoístas o generosos, violentos o pacíficos… ¿Podría una IA suficientemente compleja sentir eso mismo, desarrollar sus propios sentimientos o, por el contrario, es algo propio y exclusivo de la naturaleza humana? Este ensayo no pretende dar respuestas definitivas, sino abrir puertas a nuevas preguntas. Os invito a explorar este emocionante universo de la inteligencia en todas sus formas, a reflexionar sobre lo que significa realmente ser inteligente y, tal vez, a conocer un poco más sobre nosotros mismos en el proceso.





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