Antología de la poesía Italiana. Bellas estrellas de la osa

 

ISBN

Autor: VV-AA

PVP

Tamaño:

 

Descripción

La tierra de Italia guarda las voces de sus antiguos poetas en sus purísimas entrañas. Al pisar el suelo de las campiñas, al cruzar los parques donde el agua centellea, al atravesar las arenas de su pequeño océano azul, me pareció ir pisando diamantinas substancias, cristalería secreta, todo el fulgor que guardaron los siglos. Italia dio forma, sonido, gracia y arrebato a la poesía de Europa; la sacó de su primera forma informe, de su tosquedad vestida con sayal y armadura. La luz de Italia transformó las harapientas vestiduras de los juglares y la ferretería de las canciones de gesta en un río caudaloso de cincelados diamantes.
Para nuestros ojos de poetas recién llegados a la cultura, venidos de países donde las antologías comienzan con los poetas del año 1880, era un asombro ver en las antologías italianas la fecha de 1230 y tantos, o 1313, o 1450, y entre estas fechas los tercetos deslumbrantes, el apasionado atavío, la profundidad y la pedrería de los Alighieri, Cavalcanti, Petrarca, Poliziano.
Estos nombres y estos hombres prestaron luz florentina a nuestro dulce y poderoso Garcilaso de la Vega, al benigno Boscán; iluminaron a Góngora y tiñeron con su dardo de sombra la melancolía de Quevedo; moldearon los sonetos de William Shakespeare de Inglaterra y encendieron las esencias de Francia haciendo florecer las rosas de Ronsard y Du Bellay.
PabloNeruda

En cuanto a los criterios seguidos en nuestra traducción, hemos intentado, en la medida de nuestras posibilidades transmutar los versos italianos en otros más o menos equivalentes en castellano, mayoritariamente endecasílabos blancos, por más que ese desiderátum no siempre se haya cumplido por la suprema y clásica maestría de los originales.
Por otra parte, de la «Divina Comedia», del «Orlando furioso» y «Los sepulcros», de Foscolo, nos hemos permitido incorporar otras versiones ajenas, ya históricas y consagradas, como se indica en su lugar, así como de Dante, Petrarca y otros coetáneos nos hemos visto obligados en la medida de nuestras posibilidades a postergar una notable cantidad de poemas ya traducidos, así como otros modernos, que dejamos, con harto pesar, para otra ocasión.

Dos sonetos:

Tan gentil luz los ojos de mi dama
Siempre grato me fue este alcor desierto
y estos arbustos que tan amplio margen
del último horizonte ver impiden.
Mas, sentado y mirando, interminables
espacios me imagino y sobrehumanos
silencios y una calma profundísima
que al corazón espanta. Y como al viento
lo escucho susurrar entre estas frondas,
tal silencio infinito a esa voz suya
comparando voy yo y lo eterno asáltame
y las muertas edades, y está viva
y presente y el son de ella. Así, en esta
inmensidad se anega el pensamiento,
y naufragar me es dulce en este mar.
Dante Alighieri

el infinito
despiden que allá donde ella aparece
se ven cosas que no hay quien las refiera
por su nobleza y por su novedad;
y de sus rayos sobre mi alma llueve
tan gran temor que me hace estremecer
y pienso: «Aquí no quiero más volverme»,
mas luego pierdo esa decisión,
y vuelvo allá en donde fui vencido,
reconfortando estos medrosos ojos,
primeros en sentir su gran valor.
Mas cuando llego, hállolos cerrados;
quedándose así extinto mi deseo;
mas sea el Amor el que provea a mi estado.

Giacomo Leopardi

 

1 valoración en Antología de la poesía Italiana. Bellas estrellas de la osa

  1. editorialeneida@gmx.es

    Libro de interés para conocer la cultura Italiana

Añade una valoración

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies